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Un espacio para hablar y sanar: así ayuda el grupo del IMSS
Piedras Negras

Un espacio para hablar y sanar: así ayuda el grupo del IMSS

Grupo de Ayuda Mutua ofrece un espacio gratuito donde personas comparten experiencias, reducen ansiedad y depresión, y descubren que no están solas

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Autor: Orquídea López Allec
20 de abril de 2026 a las 09:31 · 559 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- En un espacio discreto, a un costado del Teatro del Seguro Social, un grupo de personas se reúne todos los días con un objetivo en común: Hablar, escucharse y, sobre todo, entender que no están solos.

Alejandra Chairez Campos, coordinadora del Grupo de Ayuda Mutua del Instituto Mexicano del Seguro Social, destaca que lejos de ser un tratamiento milagroso, este grupo enfocado en la salud mental, ha logrado algo más profundo: Cambiar la forma en que sus integrantes enfrentan la vida.

“El objetivo es que ellos se conozcan, que sepan que no son los únicos que pasan por esa situación”, detalla.

Resalta que en este grupo, sus participantes empiezan a abrirse, a expresar esas emociones que durante mucho tiempo permanecieron guardadas.

Precisa que hay personas que llegan cuando ya no pueden con alguna situación y buscan ayuda, y en el grupo encuentran un espacio donde pueden desahogarse, ya no se aíslan y se dan cuenta que hay más personas que pasan por lo mismo y se ayudan entre si.

“Hay personas que cuando entran al grupo se les hace un test de ansiedad y uno de depresión y ahí comenzamos el curso, al terminar el curso se hace otro test para ver si hay un cambio en los niveles de ansiedad y depresión, la mayoría de los integrantes si cambia por ahí algo”, dice.

“A veces con que solamente que alguien nos escuche, con que sientas que no te juzgan, que nada más te escuchan que en algún momento tienes ahí alguien para desahogarte, no hay muchos lugares donde las personas se pueden ir y contar sus situaciones muy íntimas”, añade.

La dinámica es sencilla, pero poderosa. No hay fórmulas mágicas ni soluciones instantáneas, lo único que se necesita, asegura que es la voluntad de las personas al integrarse.

“Lo único que necesitan es ganas de incluirse en nuestro grupo, tener perseverancia, no darse por vencidos y seguir trabajando en cada uno de los temas”, subraya la licenciada en Trabajo Social.

“Está encaminado a que las personas puedan reconocerse unas a otras con alguna situación en cuanto a su salud mental, ya sea ansiedad, depresión, alguna situación de que contienen mucho sus emociones, tienen un arranque de ira, es la oportunidad que ellos tienen para ir y darse cuenta que no están solos y que hay otras personas en la misma situación”, agrega.

 

Hay personas de diferentes edades y entre ellas se apoyan.

El grupo es parte del Centro de Seguridad Social de la Jefatura de Prestaciones Económicas y Sociales y pueden integrarse de forma gratuita personas mayores de 18 años de edad y no se requiere ser derechohabiente para hacerlo.

“Este grupo está dirigido a personas de 18 años hasta adultos mayores, la verdad es que está muy variado las edades en las que ingresan”, indica.

No obstante, detalla que hay en ocasiones adolescentes de 15 años donde hacen la excepción y los integran, cuando se pide el apoyo y siempre y cuando haya un familiar que los acompañe y sea el responsable.

Uno de los aspectos más valiosos de este espacio es la diversidad de quienes lo conforman. Personas de distintas edades comparten experiencias, pensamientos y formas de ver la vida.

“Entre ellos se dan experiencias, y como son de diferentes edades, cada uno tiene una situación y un pensamiento diferente”, destaca.

Para garantizar un ambiente de confianza, al ingresar cada participante firma una carta compromiso de carácter moral, donde se establece que todo lo que se comparta dentro del grupo permanecerá ahí.

Ese acuerdo, aseguran, es clave para que las personas se sientan seguras y continúen asistiendo.

Con el tiempo, el grupo deja de ser solo un espacio terapéutico para convertirse en algo más cercano: Una familia. Un lugar donde cada historia encuentra eco y cada voz es escuchada sin juicio.

La coordinadora del Grupo de Ayuda Mutua del IMSS, precisa que la salud mental no tiene recetas universales.

“No hay una fórmula mágica. La vida va a seguir siendo igual, lo que cambia es la forma en que nosotros la enfrentamos”, indica.

En ese camino, este grupo se convierte en una herramienta, un acompañamiento y, para muchos, el primer paso hacia una nueva manera de vivir.

madpf

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